Imagínate la escena: vas caminando por el Parque de la 93 en Bogotá, o quizás bajando por el Poblado en Medellín, y escuchas a dos amigas abrazándose mientras una le dice a la otra a grito herido: "¡No, marica, no te imaginas lo que me pasó!". Si eres de afuera, lo más probable es que abras los ojos como platos y pienses que se están insultando. Pero la realidad es que ahí no hay rabia; lo que hay es puro amor, complicidad y ganas de echar chisme.
En la mayor parte del mundo hispanohablante, esta palabra arrastra una carga pesada, despectiva y homofóbica. En Colombia no ignoramos ese origen, pero con el paso de las décadas, la calle hizo de las suyas. La transformamos en un comodín tan flexible que hoy se usa para todo: para saludar, para regañar, como signo de puntuación y, sí, a veces también para ofender. Todo depende de quién lo diga, cómo lo diga y en qué tono.
El arte de usarla como un "parce" o un "che"
Para entender el fenómeno hay que quitarse el chip de la definición del diccionario. En el día a día de un colombiano, la palabra funciona el 80% de las veces como un pronombre de confianza. Reemplaza al nombre de la otra persona.
Si estás parchando con tus amigos de toda la vida, es completamente normal escuchar frases como:
- "Apure, marica, que nos va a dejar el bus."
- "Vea, marica, yo le digo una cosa..."
Es el equivalente exacto al "güey" mexicano, al "boludo" argentino o al "tío" en España. Perdió su significado literal para convertirse en el pegamento de las conversaciones cotidianas, especialmente entre los más jóvenes, aunque ya trascendió generaciones.
Cuando la entonación lo cambia absolutamente todo
Aquí es donde la cosa se pone interesante (y un poquito compleja para los turistas). La misma palabra puede significar cosas opuestas según la música que le pongas al hablar. Los colombianos somos expertos en cantar las palabras, y en esa melodía está el secreto.
El llamado de atención o la decepción
Si bajas el tono y arrastras la última vocal, estás expresando frustración o dándole un consejo de hermano a alguien que la está embarrando. "Pero maricaaaa, ¿cómo se le ocurre volver con el ex?". Ahí significa algo así como "reacciona, por favor".
La sorpresa absoluta
Cuando pasa algo increíble o inesperado, la palabra sube de volumen y se dispara rápido. "¡Marica, me gané la rifa!". Aquí funciona como una exclamación de pura emoción.
El insulto (el uso que hay que evitar)
Por supuesto, el contexto manda. Si se usa con un tono seco, golpeado y precedido por el artículo ("ese marica" o "una marica ahí"), recupera su mala fe. Puede significar que alguien es tonto, cobarde o, en el peor de los casos, mantiene su tinte discriminatorio. Por eso el contexto y la confianza lo son todo.
"Hacerse el marica" y otras variantes del día a día
Nuestra creatividad da para tanto que la convertimos en verbo y en frases hechas que usamos sin pensar. Si vienes a Colombia, vas a escuchar estas expresiones sí o sí:
Hacerse el marica
Significa disimular, evadir una responsabilidad o pretender que no es contigo. Si tu amigo se comprometió a pagar la mitad de la cuenta y se va al baño justo cuando llega la factura, se está haciendo el marica.
¡Deje la mariquera!
Una forma muy paisa y costeña de decirle a alguien que deje de quejarse por bobadas, que se ponga serio o que deje de tener miedo.
¡No sea marica!
Se usa para tildar a alguien de miedoso o para negarse rotundamente a una propuesta absurda.
Tip de oro para el viajero: Aunque escuches esta palabra en cada esquina, la regla de oro en Colombia es no dar papaya. Si eres extranjero, no la uses a la primera con desconocidos, con el taxista o en una tienda. Espera a que los locales te den la confianza y entiendas el ritmo de la conversación.
Al final del día, la evolución de esta palabra nos demuestra lo vivo que está nuestro idioma. Lo que en otros lados separa, en la mesa de un bar colombiano, entre pola (cerveza) y pola, muchas veces une a los amigos del alma.
¿Y a ti te ha pasado alguna confusión viajando por Colombia con nuestras palabras? ¿Cuál ha sido el modismo que más te ha costado entender?